¿Se puede ir Messi gratis del FCBarcelona?

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¿Qué hay detrás de la batalla legal que parece avecinarse, salvo que una negociación lo remedie, entre el FCB y Leo Messi?

Pues sencillamente, nos encontramos ante un conflicto jurídico habitual en el día a día de los contratos y relaciones comerciales cuando literalidad y espiritualidad del contrato conducen a resultados contrapuestos. En este caso concreto, son dos latinismos los que enfrentan a club y jugador: El “pacta sunt servanda” que invoca el FCB y la “rebus sic stantibus” que invoca el futbolista.

 

Valga decir con carácter previo, que desconocemos la literalidad de la cláusula (al parecer la nº 24) del contrato que liga a Messi con el FCB. No obstante, según lo que ha trascendido en medios de comunicación, dicha cláusula concede (o mejor dicho ya, concedía) al jugador argentino, la posibilidad de rescindir unilateralmente su contrato con el FCB, sin penalización para él, hasta el 10 de junio de 2020, pudiendo irse libre a cualquier otro equipo de su elección al finalizar la temporada. Una fecha (el 10 de junio) que no es baladí, por cuanto de ordinario, coincide con el fin de la temporada futbolística de clubes.

 

Pero, si la cláusula es clara y fijaba como fecha límite el 10 de junio de 2020, ¿por qué tanto revuelo entorno a la interpretación de la misma? Pues porque parece ser que el COVID-19, también va a tener un papel preponderante en la despedida del argentino de Can Barça. Messi y sus asesores, a través del burofax que enviaron al club, parecen entender, invocando la cláusula jurídica que más de moda está desde que estallara el COVID-19, la “rebus sic stantibus”, que el espíritu del contrato era que el jugador pudiera rescindir el contrato al finalizar la temporada y no hasta una fecha concreta aleatoria. Consideran que el 10 de junio, era el 10 de junio, porque en ese momento y no antes, es cuando de ordinario, acaba la temporada.

 

Ahora bien, no podemos perder el foco de la realidad jurídica que generalmente impera en los contratos. Salvo en circunstancias muy excepcionales, un contrato debe cumplirse literalmente de forma íntegra (con puntos y comas). Ese y no otro, es el punto de partida de toda relación contractual, pues las partes han firmado lo que han firmado, voluntariamente, sin que nadie les obligara a ello. Dicho lo cual, la siguiente pregunta que debemos hacernos es ¿se dan en el caso que nos ocupa los requisitos necesarios para aplicar la cláusula “rebus sic stantibus” al contrato FCB-Messi? Recordemos que dichos requisitos son los siguientes:

  1. Alteración extraordinaria y desproporcionada para una de las partes de los derechos y obligaciones del contrato debido a causas imprevisibles.
  2. Falta de medios para subsanar ese desequilibrio.
  3. Compatibilidad con la buena fe regulada en el art. 1258 del Código Civil.

Desde nuestro punto de vista, la clave para dar una respuesta, teniendo claro que estamos ante una coyuntura que era imprevisible en el caso concreto, está en la desproporción y en la posibilidad o no de subsanar dicha desproporción. Pongamos un ejemplo para que se vea a qué nos estamos refiriendo.

 

Imaginemos una cadena hotelera que firma un contrato de explotación de un complejo y pocos meses después estalla el COVID-19. Es evidente que dicha cadena hotelera queda en una situación de indefensión total fruto de dicha alteración imprevisible y, sin duda, carece de medios para subsanarla (primero por el cierre de los hoteles y después por la falta de turismo y de eventos). En tal caso, es evidente que hay que tomar una solución que no haga cargar a una sola de las partes del contrato con las consecuencias negativas de la pandemia (en este caso a la cadena hotelera), pues obviamente, de haber sabido que eso ocurriría, el contrato no se habría firmado. De este modo, es necesario equilibrar la posición de las partes que un acontecimiento imprevisible ha desequilibrado.

 

No obstante, a nuestro juicio eso no ocurre en el caso de Messi. El jugador, ha tenido capacidad y tiempo de reacción suficiente desde marzo, pudiendo (si así lo hubiera querido) haber ejercitado un derecho que hasta el 10 de junio estaba plenamente en vigor y que se fundamentaba en una cláusula contractual. Nadie se lo hubiera discutido y si el objetivo era no afectar al devenir de la temporada, podría haberlo ejercitado privativamente, con el compromiso de no hacer público dicho acuerdo hasta final de temporada.

 

La realidad, es que nada ni nadie impidió a Messi ejercer ese derecho, de modo que no puede considerarse que haya quedado en una situación desequilibrada y mucho menos considerarse que ese desequilibrio no es subsanable. Alguien que ha tenido tres meses (con conocimiento de cual era la situación) para ejercer su derecho y no lo ha hecho, ha decidido renunciar unilateralmente al ejercicio del mismo. De este modo, la diferencia entre Messi y el hotel (en el ejemplo antes indicado) y por tanto entre cuando cabe y no aplicar la cláusula, es que el primero se ha privado solo de su derecho a rescindir el contrato libremente (al no ejercitarlo a tiempo) y el segundo (la cadena hotelera) no puede, por más que quiera, ejercitar su derecho de explotación y generar negocio con el complejo hotelero, por cuanto la situación y el contexto, no se lo permiten independientemente del empeño que ponga.

Es por eso que desde Legal Tag, consideramos que la cláusula “rebus sic stantibus” no es aplicable al contrato FCB-Messi y la literalidad del mismo, debe prevalecer.

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